Adiós, Musa Mía
Es difícil dejarte marchar… Difícil dejarte de oír, de mirar tus ojos, de disfrutar tus caricias, tus risas y alegrías. Difícil dejar de abrazar tu alma para curar tus penas, difícil encontrar la fuerza para permitir que vuelvas a volar solitaria y libre…
Aún recuerdo el día de tu llegada, en forma de ave, un ave [...]

