Perversiones Diarias [Capítulo 3]
Una Cita... ¿qué es eso?
Vuelven las desventuras de Matías y compañía, un poco atrasadas pero están aquí. Hoy lo veremos complicado… acongojado… y conoceremos a una nueva y simpática personaje de gran importancia en la vida de nuestro protagonista. No esperen más, y espero disfruten.
Me encuentro en el medio del caos, María está frente a mí entregándome su secreto más íntimo, el mejor guardado, el más preciado. ¿Qué hago?, ¿Cómo?, no se me puede ocurrir como actuar, mi mente no procesa la información, esto es demasiado. ¡Para María!, ¡Por favor!
Un teléfono, una mujer y una especie de sentimiento… en menos de dos días me han pasado más cosas que en gran parte de mi vida, en cierto sentido… es demasiado estresante. Salir de la conformidad en la que flotaba al asumir mi lastimera forma de vivir es como salir a la calle a correr completamente desnudo, es como ir de compras sin saber lo que comprar ni tener dinero para hacerlo, es lanzarse a un precipicio que no tiene fin, morir arrollado debajo de un tren… O algo parecido.
Ayer, después de leer la pequeña y simple carta que María dejó para mí, no pude conciliar el sueño. Ahora que lo pienso, este debe ser uno de los primeros domingos de mi vida en los que me siento igual de cansado que los viernes por la noche. Pero de alguna forma me siento mejor que cualquier otro día. Lo sé, lo sé, tengo los ojos inyectados en sangre por la falta de sueño, mi cara podría ser utilizada para grabar un comercial de zombies depresivos y mi olor es fácilmente comparable al de un vertedero, pero aún así estoy… ¿Feliz?
Ella quiere salir conmigo, pero, ¿a dónde?, ¿a algún bar, al cine, a una junta de ñoños, a un asado comunitario, a un karaoke? ¡No tengo idea! ¿Cómo se supone que podría saber dónde llevar a una mujer?, si no mal recuerdo la última vez que tuve una “cita”, si es que se le puede llamar así… fue con la única amiga que he tenido y acabó en que ella decidió hacerse monja… ¡Auxilio!
Debo relajarme… relájate Matías, relájate, ¿cómo demonios voy a relajarme?, he leído miles de artículos en internet de cómo tener una buena cita, pero todos incluyen cosas que no puedo pagar, o aptitudes físico-mentales que simplemente no poseo, ¡Dios!, no puedo llamar a mi madre porque sería patético, mis compañeros de trabajo creen que soy homosexual y que trato de encubrirlo con mentiras, mi padre está enterrado hace años en el cementerio, y no tengo muy buenos amigos que digamos… la única esperanza que veo está en las manos de la monja… No tengo más alternativa… tendré que ir a la iglesia.
Si hay algo que me aburre… es la iglesia, no entro en debates religiosos ni políticos… me estresan, pero aún así… no puedo comprender cómo a la gente le gusta meterse en un edificio por una hora completa a destruir sus rodillas con tanto pararse y sentarse, ¡voluntariamente!, además… ¿no repiten en cada misa las mismas palabras?, si fuera creyente… iría una vez al mes o máximo dos… bueno… cada quién con sus locuras, no tengo mucho que decir… total paso la mayor parte de mis días encerrado o en mi hogar, o en el trabajo… De hecho, ahora que lo pienso los creyentes tienen más vida social que yo… por lo menos hablan con su Dios, yo ni eso… ¡hasta mi reflejo me ignora! Calma, calma, no es el momento para introspecciones, la misa ha terminado justo, tengo que encontrar a la “Hermana” Fernanda… ¡Oh, ahí está!
—¡Fernanda! ¡Fernanda! —grité
—¡Hola! —respondió animosa como siempre —, disculpa que te lo pregunte pero, ¿quién eres?
—¿Cómo que quién soy?, no me recuerdas, soy yo Matías, tu amigo… —por alguna razón me sentí más penoso que de costumbre, mi única amiga no se acordaba de mí.
—¿Matías?… no, que yo recuerde no te conozco, pero no hay problema, todos somos hijos y hermanos ante los ojos de nuestro gran señor… ¡Jajajajaja! —su risotada me tomó por sorpresa, su rostro se iluminó con esa sonrisa blanca y perfecta que tenía desde su juventud, y luego con uno de sus brazos me dio una fuerte palmada en la espalda — ¿Cómo iba a olvidarte Matías? ¿De verdad te lo creíste?, sigues tan ingenuo como siempre. Además, ¿qué te trae por aquí?, ¿has venido a redimirte de tus pecados, hombre sucio y depravado? ¡Jajajajaja!
—Ehhhh, no jaja… —fue la risa más forzada que he hecho en mi vida— la verdad Fernanda, es que necesito tu ayuda…
—¿Mi ayuda?, eso es raro… hace casi ocho meses que no nos vemos, y ahora te apareces para pedirme ayuda… ¡Eres un interesado! ¡Pecador! ¡Jajajajaja! Obviamente que puedes contar conmigo Mati, cuéntame, ¿qué necesitas?
—Verás… emm, yo… ahmm… tal vez… arghm… —maldita lengua vergonzosa, ¡di lo que tienes que decir!
—¿Estás nervioso? ¡Jajaja! Hace mucho que no veía tu ridícula cara ¡jajaja!, arrugas la frente y los ojos saltan de un lado al otro, eres todo un chiste Matías —justo lo que necesitaba oír para superar mi vergüenza…— ¡Habla Mati que no muerdo! ¡El señor está como testigo! ¡Jajajaja!
—Bueno… ehh… —cobarde, ¡habla!— necesito tu consejo para una cita, no tengo idea cómo vestirme, cómo llamarla, qué decirle, a donde llevarla, cómo hablarle, cómo comportarme, nunca he tenido una cita aparte de esa que tuvimos tu y yo a los diecisiete —me puse tan nervioso que aceleré mis palabras—. ¿Qué pasa si descubre lo ridículo que soy?, ¿qué hago si se da cuenta de que jamás he tocado a una mujer y que no tengo idea de cómo utilizar esto de acá abajo?, ¿cómo se supone que debo reaccionar si ella dejó su celular en mi cama?, ¡no es mi culpa!, tal vez está jugando conmigo y quiere burlarse de mí, puede que esté marchando hacia una terrible trampa de una arpía disfrazada de ángel, tal vez el demonio del que tanto me has advertido está divirtiéndose con mi sufrimiento… tal v…
—¡Cállate hombre, cállate! —su grito sobresalto a más de algún transeúnte, típico de ella, pacífica durante la mayoría del tiempo, pero explosiva como una bomba— ¿puedes cerrar la boca por unos segundos? ¡Por Dios!, cálmate o no podremos tener una conversación civilizada, y como tú bien sabes, si yo no puedo hablar en paz me pongo a gritar como si me estuviesen crucificando.
Preferí calmarme. Recordé esa “cita” que tuvimos, éramos jóvenes e inexpertos… caminábamos por la plaza frente a la iglesia, ella era bastante más alta que yo, y a su vez, bastante más madura en todo sentido, en cuerpo, alma y mente. Recuerdo que yo no me callaba nunca, y cómo de un segundo a otro recibí sus gritos de exasperación, las palabras aún están frescas en mi memoria: —Si los hombres son como tú, y si mi paciencia es tan limitada, no me queda más remedio que ser monja, no podría aguantar a un energúmeno como tú las veinticuatro horas del día, ¡Dios se apiade de mí!— fue curioso comprobar que años después se convertiría en monja por esa sencilla razón… ¿cómo no le voy a tener pánico a las citas?
—Está bien —dije— perdóname, es que estoy aterrado y no sabía a quién más acudir… no tengo a nadie más… e internet no ha sido una buena amiga. ¡La gente se burlaba de mis preguntas en los foros y blogs donde pregunté!
—Matías, si vuelves a elevar la voz voy a tener que decirle al santísimo que estás poseído por algún extraño demonio y que necesitas ser capturado y reducido cuanto antes —me miró seriamente y yo devolví una mirada exploradora. Descubrí que seguía siendo igual de bella que en su juventud, esbelta, con rasgos raros y bien definidos, bastante voluptuosa, y si digo bastante es porque realmente debería ser ilegal que una monja tenga tanta “pechonalidad”, ¿cómo demonios pueden controlar los Padres sus impulsos instintivos? Dios es un tipo con suerte… — ¡Jajajaja! —su risa volvió a sobresaltarme, ahí estaba de nuevo la mujer más bipolar que conozco— Son sólo bromas tonto, imagínate siendo exorcizado ¡Jajajajaja!, bueno ¿te parece si nos tomamos un helado ahí al frente?, podemos hablar ahí si quieres.
Asentí, no me quedaba más que aceptar lo que ella proponía. Caminamos unos minutos en silencio hasta llegar a la esquina, esperamos que el tránsito se detuviese y cruzamos al otro extremo de la calle. La heladería “Tu alma congelada” se alzaba humildemente frente a mí. Su nombre me dio escalofríos.
—Okey querido Matías —comenzó— ¿cómo se llama la afortunada? ¡Jajajajaja!
—María —por alguna razón presentí lo que pasaría a continuación—
—¡Amén! ¡Dios ha enviado a una santa para sacarte de tu miseria! ¡Jajajajajaja! ¡Bromas, Bromas! —fue tanta su risa que tuvo que detenerse a respirar, y luego me miró con cara divertida— dime, amigo mio, ¿cómo es ella? ¿qué gustos tiene? ¿cómo la conociste?
En ese momento me di cuenta de algo terrible… ¡no tengo idea de quién es María! Lo único que sé es que es propensa a vomitar bastante… y por ende es una tomadora excesiva… o tal vez se le pasó la mano por primera vez… no… ¿qué más?, ¿le gusta salir?, ¿le gustan los hombres?, ¿qué le gusta comer?, ¿es una mujer formal o se viste sin importarle como se ve?, ¿es su pelo de color natural?, ¿cuál era su color de ojos? Dios no tengo idea de nada.
—Ehhh… es muy blanca, pelo negro, de mi estatura más o menos… y la conocí en la calle…—no puedo decirle lo que pasó o se burlará por el resto de su vida de mi—
—¿En la calle?, eres muy poco específico Matías, ¿fue un encuentro fortuito o la atropellaste con tu bicicleta?, ¡cuénta! —¡maldición! Yo creo que es mejor que le cuente… así sabrá darme una respuesta más… específica… supongo… ¡vergüenza!
—Ella estaba parada, me pidió si podía usar mi teléfono, y mi baño, estaba rara, fuimos a mi casa, entró a mi baño, se quedó ahí adentro como 1 hora y no respondía mis preguntas, asique forcé la puerta y la encontré inconsciente en el baño con un vómito al lado, obviamente estaba borracha, entonces la cargué a mi cama y la dejé dormir, pero cuando despertó —respira Matías, respira— creyó que yo la había raptado o algo así y me gritoneó bastante, luego le expliqué lo que había pasado y me trato de ayudar a limpiar, pero justo le comenté algo sobre comida y se puso a vomitar de nuevo como mil millones de veces hasta que finalmente vomito sobre mí y le dije que se fuera a acostar y así fue como se durmió de nuevo y cuando yo desperté, porque también me fui a dormir a un sillón, descubrí que ya no estaba y lo único que quedaba de ella era una carta donde me dejaba su número celular y de casa y unas palabras que decían que le encantaría salir conmigo pero esta vez sin vómitos. ¿Entiendes?, es rara la situación porque en verdad no tengo idea quien es, cómo es, a qué se dedica, qué le gusta, cómo le gusta, y ade…
—¡Cállate, cállate, cállate por el amor al santo señor Jesucristo! ¡Ya entendí! —la gente que se sentaba en las mesas cercanas miraron a la monja con asombro—
—Lo siento, lo siento, es que a veces me dejo llevar…bueno… ahora que sabes la historia… ¿tienes algún consejo?
—Consejo… ¡Jajajajajaja! A ti no más te pasan estas cosas Matías, ¿qué forma de conocer a alguien es esa?, debo decir que tu vida es bastante original, deberías escribir un libro sobre ella ¡Jajajajajajaja!, ¿qué puedo decirte amigo mio?, algo muy simple. Sal con ella, y conócela, si no sabes dónde llevarla dile “elige el lugar esta vez, la próxima vez lo haré yo” y si te dice que sí, estarás seguro de que está interesada en salir más contigo. Esto es cincuenta y cincuenta, puedes perderlo todo como ganarte a la mujer, y de hecho yo diría que tienes algunos puntos a favor, por el tema del vómito y de que tuviste que romper tu puerta para sacarla… no se podrá negar, en este momento la tienes en tus manos.
No lo había pensado de esa forma, en cierto sentido Fernanda tiene razón… en estos momentos tal vez por deuda más que otra cosa, María está obligada a salir conmigo por su propia consciencia, debo aprovechar ese punto a favor y tratar de conocerla lo más posible en esta primera cita. Podría darle las gracias a Dios por enviar a una monja tan sexy e inteligente en mi ayuda, pero no creo en él, y como ya he dicho… si creyera estaría seguro de que me odia, o de que me usa para divertirse.
Seguimos hablando por unas horas contándonos lo que no nos habíamos dicho en todo el tiempo sin vernos, quedamos en que la llamaría si necesitaba ayuda y que nos juntaríamos dentro de la semana a tomarnos otro helado, por alguna razón tengo ganas de cultivar la amistad con ella, quiero comenzar a hablar con más personas… el aislamiento claramente me ha hecho mal. Finalmente, cuando el tema de conversación se acabó y ella ya estaba demasiado irritada como para seguir hablando, nos despedimos y volví a mi pequeño hogar.
Veamos… papel en mano… números escritos… María… yo… cita… Arriesgarme a entrar en un vertiginoso torrente de posibilidades me provoca un pánico inexplicable, marcar estos números en mi teléfono puede significar el principio del fin o el final de mi soledad… cincuenta y cincuenta… ni más ni menos… una sexy mujer me dejó su número para que la llamara, ella puede ser la valkiria que libere mi alma del campo de batalla, o la sacerdotisa que me bendiga con su sagrada santidad… ¡deja de hablar estupideces y marca el maldito número!
Cuatro, cuatro, siete, cinco, ocho, nueve, seis, el número de su casa… no tengo más remedio ya que no tengo dinero ni salida para llamar a celulares. Piiiiiiiiiiiiiip, piiiiiiiiiiiiiiiiiiiip, piiiiiiiiiiip, el tercer pitito aumenta mi nerviosismo considerablemente, ¿debería cortar?, tal vez no está en su casa… tal vez el número es falso y siempre se quiso burlar de mí, piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip, sí, será mejor que corte, ¿qué estaba pensando? ¿Que una mujer dejaría su teléfono de casa y su celular en la casa de un completo extraño? Piiiiiiiiiiiiiii…
—¿Aló? —Una voz grave, muy grave sonó al otro lado, no me atrevo a pronunciar las palabras— ¿Aló?, ¿quién es? —estoy seguro que este hombre debe trabajar en despedidas de solteras y mide por lo menos dos metros de alto con músculos del porte de mi cuerpo, pero por alguna razón consigo sacar las palabras y pregunto.
—Hola, buenas tardes ¿se encontrará María? —¡lo logré!, esto es un milagro, sin duda alguna Fernanda me tiro una bendición.
—Sí, ¿Quién llama? —el tono fue tan agresivo que supuse que aquel hombre quería partirme el cuello sólo por haber llamado.
—Soy Matías, un amigo —dudo que ella crea que soy su amigo pero no encontré otras palabras.
—Muy bien… Matías, espera un segundo —hubo una pausa y luego un grito— ¡Amor, te llama un tal Matías, te dejo aquí el teléfono!
Amor… lo único que me faltaba, ella tiene novio o más grave aún, está casada hace años y vive feliz en una familia perfecta, obviamente esto terminaría así, que estúpido fui al creer que mi suerte podría estar cambiando… estúpido, estúpido, estúpido…
Escuché unas pisadas a través del auricular y luego sentí como levantaban el teléfono al otro lado, entonces su voz volvió a aparecer y azotó mi alma como lo habían hecho antes, ¿qué es esto? ¿qué significa esta sensación en el pecho?
—¿Hola?, ¿Matías? —mi nombre… me estaba llamando… tenía que contestar — ¿Aloooooó?
—Ho… Hola María, soy yo, dudo que me recuerdes, soy el Matías mmm ese tipo… el de… esa noche que bueno tu sabes, el Matías que… —debo tener un problema mental muy grande… ¡habla bien por el amor a las mujeres!
—¡Matías, me llamaste!, si obvio que me acuerdo de ti, cómo voy a olvidar al hombre que me raptó haciéndome creer que estaba borracha… —¿qué?, maldita sea ¿aún cree eso?— ¡bromas!, claro que me acuerdo de ti Mati, te dejé mi número y agradezco que hayas llamado, ¿quieres que nos juntemos? —¿qué respondo?, obvio que quiero salir pero no tengo idea donde llevarla… pondré en práctica las palabras que Fernanda me dijo que usara, ¿dónde deje la libreta donde las había anotado?, ah sí aquí está.
—Sí, eehhh… elige el lugar esta vez, la próxima lo haré yo —funciona, funciona, funciona, funciona, funciona, funciona, funciona, funciona, funciona, funciona…
—Mmmm —noooooo, obviamente me odia, esa respuesta era la que no necesitaba que diese, soy un inútil, ahora me dirá que no quiere salir con alguien con poca iniciativa y que necesito pensar un poco más…— ¿te parece si vamos al cine? —¡FUNCIONÓ! Gracias al santísimo señor y a todo lo que lo rodea, gracias a Fernanda y a su eterna sabiduría, ¡FUNCIONÓ! ¡FUNCIONÓ! ¡FUNCIONÓ!—, hay una película que dicen es buenísima y hace mucho que no veo nada en la gran pantalla.
—¡SÍ, VAMOS A ESA! —noté un segundo después que le había gritado.
—¡Genial!, que bueno sentirte tan animado, tenía miedo de que no te hubiese gustado la idea, ¿cuándo quieres ir?, si te parece podríamos aprovechar la función trasnoche de hoy a las doce, así hay menos gente —¿trasnoche?, Dios si existes eres una gran persona, sino, también lo eres.
—Claro, vamos hoy, no tengo ningún problema. ¿Vamos al cine del centro comercial?
—Sí a ese mismo, juntémonos en la entrada ahí estaré esperándote como a las once ¿oki?
—Obvio, ahí estaré a las once en punto.
—Ya, nos vemos ahí entonces, un beso, hablamos luego debo ir a arreglarme.
—Chau, nos vemos.
…
Lo logré… lo logré… funcionó… saldré con María… voy a juntarme con una mujer que no es monja… funcionó… soy un Dios, ¿quién puede contra mi? ¡Nadie!, ¿aún piensas que soy un perdedor querida madre?, te taparé la boca con el trasero de María en cuanto te vea, vieja amargada, lo logré…
Espera…
Tiene novio…



la verdad es que deberías continuar así le podrías preguntar si es su novio o si su papá (podrías haber asumido sin saber) y salirte de dudas… y si resulta que es su papá sales ganando tu
.
jajajajaj muy bueno!
Me gustó tu estilo. Da la impresión de estar viendolo en una obra de teatro.
Muy bien
Ja ja ja xD! pobre Matías, ese último párrafo me ha matado de la risa, muy muy bueno, sigue así.
Matías obviamente debe continuar y sobre lo del otro hombre pues como dice el comentario de arriba puede ser su padre o puede también que María sea una chica de la vida fácil, tu me entiendes xD
Que siga!!
eso
chao
xD
Que pregunta? jajaja
Obvio que debe seguir, si fue el papa de la mina quien contesto el telefono.
Que pregunta? No vi ninguna xD
Aunque Matías debería ir no más, no pierde nada!!
xD
¿Qué puedo decir?
…
Está genial. De verdad.
Sí, bueno, sabía que escribías muy bien xD, por eso me pase por aquí.
Me ha encantado.
YO pienso que debe de salir, total, ¿qué puede perder?
Saludos, que te vaya bien
.
PD: Siempre dejo review cuando me gusta algo: Ccstumbre de Fanfiction xD.
mmm si la mina anda asi borracha por la vida y dejandole el numero a tipos X…. y ademas se entuciasma con juntarse con el.. es porque quiza aunque tiene novio e suna relaicona bierta… por eso su novio tiene voz de pornoo algo asi xD jajaja
tendria qser particularmente tierno y atento para deslumbrarla
pero desde OTRO punto de vista … hum.. dudo que ella deje a su novio… quiza es demasiado relajada en cuanto a sus amistades amsculonas y matias a lo más que puede aspirar es a tener porfin una AMIGA y que no sea una monja de risa histerica…
mmmmm matias puede considerar que quizas no es su novio xdd y si es el novio bueeeno QUE SE LANCE A LA VIDA NO MÁS! que está esperando? cual es su problema? si la chiquilla tiene novio y DE MANERA DESCARADA lo invita salir seguramente el amigo es un loser o no la satisface sexualmente y María ve en Matías el camino a la.. felicidad plena jajaja
muy bueno el personaje de la monja y otra vez, felicitaciones por los escritos, están espectapolares, sobre todo los debates y pensamientos rápidos del personaje, que nos van mostrando su personalidad
Que deberia hacer el joven matias? hmmm… obviamente seguir adelante, si el wn del telefono es su novio, vacilao, ahi le queda elegir seguir o no. pero si no lo es, saldrá ganando. Al final, todo se resume en eliminar las inseguridades ^^
Estoy tan acostumbrado al habla formal en los libros que me descoloca la mezcla de frases cuaticas con expresiones coloquiales, aunque supongo que es la gracia no? xd
Veremos como le va al joven Matías =P
Obvio que tiene que intentar, jugárselas, no puede ser tan planetariamente estúpido como para retirarse de la carrera antes de tiempo! ésta es su Oportunidad!
Además que maria haya propuesto el cine y la función de trasnoche…misterioso…
ese huevito quiere sal !
jajajaja alfin lei tus perverciones mati! xD!!
yo digoo que tiene que continuar numas pu xD no tiene nada que perder :3!
haha a todo esto como se te ocurre meter auna monjaa!!! xDxDxDxDxD!!! pero en too caso exelente personaje xD!