Las Semillas del Sembrador
June 23rd, 2009
Hace mucho tiempo, en un rincón de la tierra
donde la luz con su inmenso poder
revelaba bondad, amor, y dedicación;
un hermoso monte se alzaba majestuoso.
En él trabajaba un hombre al que llamaron loco,
un joven sembrador que ilusionado
sembraba con Ãmpetu y sin descanso.
Un dÃa un joven retoño subió el monte, curioso,
y viendo la pasión de quien llamaban demente,
preguntó: ¿Señor, qué es lo que con tanto afán siembra?;
robles, pinos y sicomoros, respondió el hombre;
quiero llenar de frondas esta ladera,
quiero que otros disfruten de los tesoros
que darán estas plantas cuando yo muera.
¡Qué bondad y qué entrega tenÃa aquel hombre!
miren que sembrar para los demás, sin siquiera alardear.
Admirado, el pequeño niño descendió a su pueblo
a contar la historia que marcarÃa su vida,
Muchos lo ignoraron, otros hasta se burlaron,
pero asà como el aire se entrega y acaricia con sus brisas,
hubo una mujer que sincera, agradeció al joven
y subió la ladera.
Desde aquel dÃa el loco tuvo compañÃa,
Junto a él una mujer sembraba y reÃa,
sin pedir nada a cambio su belleza y su entereza ofreció
y la tierra junto a ella floreció,
las dos almas juntas sembraron desde entonces,
unidas por un mismo destino,
avanzando por el mismo camino.
El tiempo pasó y asà como crecen robles, pinos y sicomoros,
el amor entre ellos nació y se fortificó, indomable, indestructible.
Sembrador y sembradora siguieron su labor de la mano,
amando su trabajo, amándose sin descanso.
DÃcese entonces que más frutos trajo aquella relación,
cuatro niños y una niña, bellezas cuán flor en primavera,
semillas del loco y su enamorada.
Fuertes y sabios crecieron los cinco,
aprendieron a sembrar y ayudaron sin rechistar,
robles, pinos y sicomoros plantaron,
y el monte se embelleció con su esfuerzo.
Admirada, la gente del pueblo contempló su monte,
Lleno de vida, lleno de alegrÃa.
Un dÃa, frÃo cuán hielo montañés,
la sincera y bella mujer partió, pero un mensaje dejó,
sigan hijos mÃos, dijo, vivan y entreguen su ejemplo,
sus semillas crecerán tan fuertes como las de su padre,
y sus vidas llenarán de júbilo y hermosura este monte,
sigan hijos mÃos, ayuden mi loco y amado sembrador.
Y asÃ, honrando las palabras de su madre
los cinco nuevos sembradores continuaron con su labor,
plantaron sin descanso, enviando al loco a su descanso.
Dicen que el viejo sembrador por fin pudo reposar,
y observar los frutos de su incasable sembrar,
dicen desde entonces sus retoños cuidaron del monte.
Hoy ese gran hombre, al que llamaron loco,
y al que yo llamo abuelo, nos dice adiós,
su tarea ha terminado, y con su esposa se reúne en lo alto,
desde mi corazón sólo algo puedo decir,
gracias loco sembrador por tu trabajo,
gracias por el bello monte y por tus enseñanzas,
juro que con mi mano mantendré el monte brillando,
que tu ejemplo entregaré a mis hermanos,
a mis hijos y a todos aquellos que loco osen llamarme.
Adiós, loco sembrador.
Dedicado a: Pedro Venegas, mi abuelo.
Gracias por todo
March 27th, 2009

Esta vez no vengo con versos de agradecimiento o de amor, sólo escribo prosa con la necesidad de decir lo que no puedo a través de mi boca, será vergüenza, o cobardÃa, tal vez un poco de ambas pero simplemente no puedo. Este año ha sido uno de decisiones apresuradas y cambios bruscos, he comenzado lleno de proyectos para el futuro y otros para el presente, pero todo ha tenido que ser reprogramado y ordenado para dar importancia a lo principal, el estudio. Estudio que se vio amenazado por desaparecer para dar paso a un año de trabajo para ahorrar algo de dinero, pero que, por fortuna o más bien, por la ayuda y el apoyo de mi familia, no lo hizo.
¡Gracias!, ¿qué más podrÃa decir?, les agradezco por todo lo que han hecho por mi a cada uno de ustedes, a mi tÃo Ricardo, mi tÃa Isabel, a mis padres y a mi novia. A mis tÃos les doy las gracias por su apoyo incondicional y por la oportunidad que me han dado para continuar con mis estudios, valoro muchÃsimo lo que han hecho por mi, y quiero que sepan, que aunque no haya podido decirles cuan feliz y agradecido estoy con ustedes en su cara por vergüenza, lo estoy. Tal vez nunca lleguemos a pensar de la misma forma, o tener todos la misma visión de vida, pero hay algo en lo que coincido con ustedes, todo depende de mi, ustedes me dan las plumas que cubren mis alas y me ayudan a volar, moverlas e iniciar el viaje depende sólo de mi y asà será por siempre.
Agradezco a mis padres por su fuerza de voluntad, no es fácil para nadie ir en contra de su orgullo, sobrepasar el hecho de que las cosas no están como querrÃan que estuviesen y hacer algo al respecto aunque fuese con vergüenza y pesar sobre ustedes, es algo de lo que muy pocas personas se pueden vanagloriar. Padre, gracias por el tremendo esfuerzo que haces no sólo por mi, sino que por nuestra familia, gracias por resistir y no dejarte vencer ante la adversidad, gracias por amar a mi madre y a nosotros, gracias por no dejar de vivir y ser feliz. Madre, a ti te agradezco por tu preocupación y comprensión, por aguantar mis idioteces y buscar en ellas el verdadero significado, te agradezco por ser un pilar tan duro como el acero más fuerte para nuestro pequeño clan, sin tà no estarÃamos donde estamos, no habrÃa comunicación y nuestro orgullo serÃa tan fuerte y ciego que nos destruirÃa.
Y por supuesto, ¡gracias a ti! musa de mis versos, gracias por apoyarme en todas mis decisiones, gracias por aconsejarme y no dejarme caer en estúpidas equivocaciones por mi terquedad e ignorancia, gracias por tu paciencia y por tu ayuda, te agradezco infinitamente por no dejarme ser dominado por la pena y la desesperanza.
Gracias, nada más puedo decir, los quiero y haré de que sus esfuerzos y el mio nazca un bello futuro.
P.S. : Mamá, gracias también por hacer mi cama todos los dÃas, jajajaja, eso es algo que valoro mucho también jeje.
Dedicado a: Ricardo Venegas, Isabel Godoy, Eduardo DÃaz, Rosa Venegas y Camila Plaza.
La primera vez en tus labios
March 2nd, 2009
Cómo olvidar tu rostro aquel anochecer, perfecto, quieto, soñador. Tus ojos reflejaban el brillar de una tÃmida luna otoñal, las facciones de tu rostro se dibujaban en un papel que bordeaba la realidad y la fantasÃa, te amaba. Tu mirada contenÃa el deseo al igual que la mÃa, esperabas tÃmidamente una reacción y yo deseaba entregarla, los segundos parecÃan hermosas eternidades, el frÃo soplar del viento estremeció mi cuerpo y me incitó a actuar.
De mi boca salió expulsada una inocente pregunta, ¿puedo besarte?, dije y las palabras sonaron ridÃculamente tiernas dentro de mi, tú sonreÃste y mostraste esa inconfundible confianza que te caracteriza, me llenaste de una seguridad que jamás olvidaré y respondiste dándome el último incentivo que necesitaba para iniciar la acción que marcarÃa el comienzo de una nueva vida. Temblé por dentro, nada podÃa salir mal en aquel momento, me acerqué a tu cuerpo y sentà el calor que irradiaba, la pasión despertaba de su letargo mientras me acercaba a tus labios, tu aroma golpeó mi alma llenándola de gozo, eras tú a quien buscaba, aquella esperanza que tanto habÃa deseado, ese resplandor en un mundo teñido de grisáceos y tristes tonos de soledad. El primer roce jamás lo olvidaré, sentà tus cálidos labios tocar los mÃos y desearlos con sinceridad, lloré por dentro al sentir que estaba en lo correcto, que mi espera habÃa acabado, que ya no tendrÃa que estar solo por mucho tiempo, y entonces te besé.
Una sensación indescriptible navegó por todos los rincones de mi cuerpo, el deseo era expulsado por nuestros labios, agarré tu cuerpo con mis manos dejándome llevar por una pasión desconocida, cada movimiento era perfecto, sincronizados al ritmo de dos corazones que se hablaban por primera vez. Abrà los ojos secretamente y observé tus párpados descansar mientras todo nuestro anhelo se desataba como los rayos del sol al amanecer, fueron minutos incomparables rodeados de sentimientos mezclados en un tornado de felicidad e ilusión, todo daba comienzo, nuestras vidas se enlazaron en aquel instante y el viaje hacia un sendero desconocido e incierto se inició.
Confesión 2: Aunque parezca exagerado
February 22nd, 2009
Tal vez cuando leas esto te parezca exagerado, quizás lo leas y pienses muchas cosas innecesarias, te cuestionarás, dudarás, y muchas otras cosas que, permÃteme que lo diga, no debes hacer. Te extraño, no ha pasado ni siquiera una hora desde que te dejé en la puerta de tu hogar, una mÃsera fracción de tiempo, y aún asà te ansÃo ver, tocar, besar, abrazar. Es raro, pero el tiempo transcurre con otra velocidad cuando no estoy a tu lado, cuando me hace falta tu respiración en el oÃdo, tu cuerpo y su calor… ¿estoy enamorado?, ya lo creo, pero hay personas enamoradas que no sienten como yo, que no desesperan ni anhelan en cada segundo el reencuentro con su mitad recién abandonadao, soy distinto a otros amantes, te extraño.
¿Obsesionado?, ¡por favor!, el dÃa en el que extrañar a alguien signifique obsesión este mundo se verá sumido en la oscuridad del corazón de quienes lo habitan, ¡déjenme sentir como siento, permÃtanme amar de la única forma que sé hacerlo!, sea un dÃa o dos, una semana, un mes o años te extraño igual, quiero estar a tu lado sin agobiarte, sin estresarte ni desanimarte, deseo tenerte cerca para correr a ti cuando tengas miedo, oh como anhelo mantenerte en un eterno abrazo de protección, etéreo pero interminable.
Es curioso escuchar las burlas de quienes me rodean, de quienes no comprenden, de aquellos que no sienten ni sentirán de la forma en la que yo lo hago, me dicen exagerado, dependiente, sometido, ¡qué no dicen!, es chistoso… siento que están tan solos, tan aburridos que necesitan entrometerce en lo que yo pienso, a veces hasta pena me dan, pero.. ¿qué serÃa de nuestra vida sin esas personas?, no lo sé.
Te extraño de esta forma y asà lo haré mientras tenga aire en los pulmones, el aurora se acerca y pronto comenzará un nuevo dÃa en el que estaré esperando tu regreso.
Hasta entonces, hermosa amada de ojos almendrados.
Momentos II: DOLOR
February 18th, 2009
¡Dios como duele!, el lado izquierdo superior de mi mandÃbula palpita descontroladamente, ¡maldita infección, o lo que seas!, mi cuerpo se llena de estremecimientos ante un dolor que no puedo disminuir ni controlar, quiero dormir, hace unos minutos me levanté de mi cama, ¡llevaba más de cinco horas revolcándome de dolor! prefiero estar aquà escribiendo que dando vueltas y vueltas sufriendo una agonÃa irremediable.
Maldigo el dÃa en el que nacimos con dientes, o especÃficamente con muelas. ¡Maldigo también a los malditos cepillos de dientes y sus pastas inútiles!, lavarme todos los dÃas no vale la pena si tengo que aguantar esta maldita tortura toda la noche y tal vez todo el dÃa… Ya van tres pastillas anti-inflamatorias y adivinen… ¡nada! el dolor sigue ahÃ, también me he tomado parasetamol… ¡nada!, dejé de tomar medicamentos sólo porque creo que podrÃan terminar azotándome con un resultado negativo y no el que esperaba…
Quiero dormir y no puedo, si algo está mal escrito aquÃ, ¡qué más da! son las 4:22 am y estoy agonizando frente al pc sólo porque no tengo nada más que hacer… ¡NECESITO QUE EL MALDITO DENTISTA HAGA SU MAGIA PRONTO!

